
Editorial Nº55 - 2 de Abril del 2025

Se derrumba el plan de Milei, que todos los partidos capitalistas apoyan
Siga o no siga Caputo, el plan económico del gobierno, tal como lo hemos sufrido desde diciembre de 2023, está liquidado. La intervención del Banco Central vendiendo dólares para contener su precio volvió el monto neto de reservas al nivel del último periodo de Massa. Los exportadores no liquidan las cosechas y los importadores se adelantan a comprar con este dólar subvaluado. Al revés del blanqueo de capitales que el gobierno pactó con evasores y delincuentes de todo tipo, sin condiciones, y que permitieron al gobierno mantener el dólar relativamente bajo y a esos evasores y delincuentes, junto a los bancos, realizar enormes diferencias con el carry trade y otras maniobras financieras, el Fondo Monetario sí pone condiciones. En primer lugar, la mayor parte del nuevo préstamo es para garantizar el pago de deuda previa al FMI de acá al 2027. A lo sumo, y con mucho viento a favor, anticipará 8 mil millones de dólares, pero bajo la condición de reconocer la devaluación de hecho que se está produciendo y con el compromiso de acumular reservas en el Banco Central. Todo esto, en el marco de una crisis de la economía mundial que se profundiza, en especial con la posible caída de EEUU en recesión.
Todos los partidos patronales avalan el salvataje en curso
No le falta voluntad al Fondo Monetario para realizar este salvataje, ya que sabe que de lo contrario no solo se liquida el plan económico, sino que cae el gobierno. Por otro lado, tampoco faltó voluntad a los partidos patronales, tal como se expresó en el Congreso, en avalar esta negociación, incluso dando un cheque en blanco a Milei y a Caputo para que negocien los términos, por medio de un DNU. Ese aspecto es a lo único que se opuso el kirchnerismo (y no todo el kirchnerismo tampoco). No pasan de reclamar "transparencia", que el Congreso "apruebe", pero no se oponen al Acuerdo. Están tan interesados como todos los demás partidos patronales en la estabilidad del gobierno y del sistema capitalista.

Un Acuerdo incierto
A pesar de esta unanimidad patronal e imperialista en avanzar con un acuerdo de salvataje financiero al gobierno, el mismo tarda en concretarse. Las repetidas afirmaciones de Caputo de la inminencia del desembolso, contrastan con la postergación diaria del mismo, lo cual, a su vez, retroalimenta la crisis y la desconfianza.
El Fondo Monetario le exige a Milei que reconozca la necesidad de una devaluación que está siendo reprimida a fuerza de intervenciones del Banco Central que lo dejan cada vez más exhausto, en este momento el BCRA está utilizando dólares de los ahorristas, que no son suyos, aunque por ley estén en su poder. Es decir, si hoy, todos los ahorristas en dólares quisieran recuperar sus depósitos, pasaría exactamente lo que les pasó a los que invirtieron en la cripto estafa: la plata no está. Así de pronunciado es el derrumbe y la hecatombe financiera en que se encuentra la economía argentina
Por lo tanto, el Fondo exige condiciones mínimas para que el adelanto de dólares no se esfumen en pocas semanas, que es precisamente lo que está ocurriendo ahora.
De todas maneras, cualesquiera sean finalmente los términos de la negociación con el FMI, a los trabajadores no nos espera otra cosa más que la continuidad de esta crisis económica, que no tiene salida en el marco de la continuidad del sistema capitalista.
Con o sin acuerdo con el FMI y sea cuáles sean las características de ese acuerdo, la única salida es derrotar al gobierno de Milei y a todo el régimen político patronal, mediante un nuevo Argentinazo.

El paro de la CGT
En este marco de agravamiento de la crisis económica, política y social, que la clase obrera y el pueblo sufrimos a diario, y en donde vemos cómo las distintas camarillas de los partidos patronales se enfrentan entre sí y las instituciones se revelan cada vez más como antros de corrupción y transfuguismo, empezando por el Congreso, la CGT convoca a un paro general el 10 de abril. La CGT llama a este paro como medida de distensión, no para derrotar a Milei, sino para contener la bronca de cada vez más sectores obreros. La CGT ha sido un puntal imprescindible para que Milei aplique su plan de ajustes y despidos en el Estado y para que las patronales descarguen impunemente las consecuencias de la recesión sobre los hombros de la clase trabajadora, además de aprovechar para imponer nuevas condiciones de superexplotación, de hecho o modificando convenios. Por eso, independientemente de si el paro se mantiene o no, lo importante es tener claro que con esos dirigentes a la cabeza no tenemos alternativa de fondo. Ellos son administradores y beneficiarios del control de los sindicatos, pero no quieren enfrentar al gobierno, su política es pactar acuerdos a su conveniencia, a costa de despidos, suspensiones o salarios a la baja. La desconfianza de la clase obrera en estos dirigentes traidores hacen difícil la concreción de una huelga como la que necesitamos para derrotar a Milei. Por lo cual, en aquellos sindicatos donde la huelga se pueda garantizar, fortaleciendo la unidad y la discusión por medio de asambleas y reuniones, hay que impulsarla como parte del enfrentamiento al gobierno y su plan. Sabemos, sin embargo, que la bronca de la clase trabajadora excede en mucho lo que se pueda expresar en esa jornada. La crisis se agrava y profundiza cada día y es necesario debatir una solución realmente de fondo, que no puede ser otra que un gran levantamiento general de trabajadores, estudiantes, campesinos, pequeños comerciantes y todo el pueblo pobre para echar a Milei y tirar abajo este plan de hambre y miseria de los capitalistas. Es lo que en forma sintética llamamos un Argentinazo, como el que terminó con el gobierno de De la Rúa, pero más preparado y consciente, que concluya en un gobierno de emergencia asentado en la movilizaciòn de la clase obrera y los organismos amplios y democráticos que vayan surgiendo. El NuevoPST planteará, dentro de esos organismos de lucha, un programa de medidas transicionales hacia una economía socialista: Monopolio del comercio exterior, centralización de la banca, desconocimiento de la deuda externa, expropiación de los grandes grupos econòmicos bajo control de la clase obrera, entre las principales medidas tendientes a terminar con el hambre, la miseria, la desocupación, la falta de vivienda y de servicios, etc.

La izquierda reformista tiene una política opuesta a la nuestra
Tanto en los métodos como en el objetivo final, la política de la izquierda reformista, es decir el FITU (Mst, Po, Is y Pts) y sus satélites, como el Mas y Política Obrera, tiene una posición diametralmente opuesta a la nuestra.
- Ellos están a favor de cualquier medida que se denomine de "lucha", incluso medidas aisladas de las masas, como las que impulsan los miércoles, exponiendo a honestos activistas a la represión de Bullrich y la policía, repitiendo una y otra vez el mismo mecanismo que le permite al gobierno amedrentar, reprimir y proclamar el ejemplo de que el que sale a la calle, cobra. Cuando en realidad, el gobierno, ante cada movilización de masas, omite aplicar el Protocolo Antipiquete, porque le teme a la movilización. No es que sean democráticos: Milei, Bullrich y toda la casta política patronal, sabe que el régimen político argentino es débil ante una inmensa movilización de masas. Le tienen miedo a la revolución, porque además no cuentan con fuerzas armadas sólidas y saben, encima, que las bases policiales y la gendarmería, en un eventual enfrentamiento al pueblo, se van a dividir y pasar del lado del pueblo, porque ellos también están muertos de hambre y sufren, como el resto de la población, de las miserables condiciones de vida a que los someten los capitalistas, esos parásitos que los usan de carne de cañón, mientras ellos siguen disfrutando de riqueza y opulencia.
- Ellos coinciden en que avanza la ultraderecha, el fascismo, incluso hablando de que hay un nuevo régimen, prácticamente una dictadura. Eso es una burda mentira. Este gobierno reaccionario, medieval incluso en sus concepciones ideológicas, se asienta, no obstante, en la democracia burguesa, en la democracia patronal, y muy especialmente, en esa cueva de bandidos que es el congreso, al que denunciamos de conjunto, porque tanto los que votan leyes reaccionarias como los que se oponen, defienden al Congreso, sino como lo que es, como lo que debería ser. Pero ese congreso no puede ser otra cosa que lo que es ahora y será mientras exista: una cueva de parásitos que discuten entre sí para engañar al pueblo trabajador y no resolver nada. Entonces, el problema acá, no es el fascismo o la ultraderecha: es todo el régimen capitalista, defendido a muerte por liberales, macristras, peronistas, kirchneristas, radicales, etc. Lejos de tener una política permanente de denuncia del Congreso, como la institución central que le permite a Milei gobernar, se la pasan buscando alianzas para votar medidas "progresistas" junto con el kirchnerismo, cuando no, como ocurrió con la ley de emergencia trucha sobre Bahía Blanca, de la que nadie habla ya porque es papel mojado ¡con todos los bloques patronales! No obstante, su práctica habitual, fuera y dentro del Congreso, como ocurrió con la marcha del 24 de marzo, es buscar acuerdos de "unidad" con el kirchnerismo, transformándose así en una colectora electoral del peronismo.
- Finalmente, ellos están por una salida de "izquierda", planteando que lo único que frena a la ultraderecha es la izquierda, o que deben gobernar los trabajadores y la izquierda y otras frases por el estilo. Son simulaciones que ocultan que su propósito es presentar, en última instancia, una salida electoral, que las masas los voten, ya que ellos "nunca gobernaron". Nuestra salida es opuesta: queremos que sea la clase obrera, con sus propios organismos de autodeterminación, los que gobiernen el país. Si algún sentido tiene para nosotros ser de izquierda, socialistas y revolucionarios, es para defender a muerte esa salida, esa perspectiva, solo pretendemos un puesto de lucha y una voz para defender y poner a consideración nuestro programa por una salida socialista a la crisis que ya no es solo de la clase trabajadora argentina, sino de toda la humanidad. El capitalismo no va más. Por una Argentina y un mundo socialista.
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